El momento paella 1

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mpecé este artículo como un homenaje a ese delicioso plato, la paella, y me han salido dos. Hoy la presentamos, como un aperitivo, y la semana que viene la aplaudimos y nos la comemos. ¿Qué es el socarrat? ¿Y el garrafó? ¿Se puede llamar paella a un arroz con Nutella? Este misterio resuelto aquí y en la próxima semana de vuestro desayuno favorito: Living For Breakfast.

¿Estas [email protected]? Este croissant despega…

Ese misterio, la paella

C

uando toda la vida has visto algo, lo ves normal, pero eso no es garantía de nada. Hace poco, mi tía Carmen nos invitó a una paella que formaba parte de un concurso de paellas dentro de las fiestas de su barrio, en una pequeña ciudad de Valencia. Los valencianos, esa gente peculiar que no necesita ninguna excusa para montar un buen sarao. No me podía resistir a compartirlo con vosotros: Tanto color, tanta ceremonia, tanto calor humano. La paella es para alguna gente la liturgia de los domingos. Siendo un plato polémicamente delicioso, roza la religión. Vamos a desgranarla.

P

odría escribir en este artículo los ingredientes y el proceso de cocinar una paella, pero este domingo no tiene suficientes horas y yo no soy un experto, en mi vida no he hecho ni una paella. Tampoco quiero que vengan a por mi hordas de trolls culinarios españoles en internet – que probablemente tampoco han hecho una paella en su vida, como yo – y que me digan que si el pollo lo ponen antes o después (luego hablaremos del maravilloso bullying gastronómico que rodea a este plato – no El Bulli, el bullying – démosle un toque de humor XD ). Hoy voy a hablar de lo que nadie explica sobre la paella, “el momento paella”.

Es de sobra conocido que la comida es un momento comunitario, de placer colectivo, de encontrarse frente a un plato que dice más de ti que tu de él. En todas las culturas y países hay momentos así, en Valencia, este es el nuestro. La paella, el plato más tradicional de Valencia y el más tópico de España, es un plato que, curiosamente, no es de naturaleza pública, aunque se realice en la calle o en espacios habilitados rodeadas de otras paellas. Las paellas más celebradas, famosas y deliciosas son en ámbito privado y son la de – prepárate – : tu madre, tu abuela, tu padre, tu tío… En Valencia las paellas se comen los domingos, en casa o en el campo, en grupos de familia y/o  amigos. Es una especie de club de domingo al que es muy fácil entrar, puesto que es muy fácil que te inviten a una si conoces a gente autóctona, aunque la paella la haga la prima de su tía.

Cocinar la paella suele tener una lideresa o lider. Normalmente, son las mujeres que cocinan durante la semana las que siguen cocinando los domingos. Pero, a veces, pasa que son hombres los que la cocinan. En algunos casos, la paella para los hombres sería el equivalente a la barbacoa en otros lugares y, fuera de este plato (paella, barbacoa, barbacoa + paella) no cocinan nada más. En algunos casos extremos, son las mujeres las que hacen la compra de los ingredients, los preparan (lavar, pelar, cortar) y la dejan al lado de los utensilios (que también ponen). Después de que sus maridos cocinen, ellas limpian el paellón y toda la mesa, también la cocina, etc … La fama, en estos casos, se la llevan los hombres, por supuesto.

La paella empieza a ser cocinada a las 12 pero no se suele degustar hasta las 15 o 16 horas

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o más importante es el fuego, y aquí empieza la sociabilización. Como en las antiguas culturas, la reunión empieza alrededor del fuego. El paellón suele ser grande (Hay tamaños según los comensales) y es, indiscutiblemente redondo, con dos asas en las puntas. Esta sartén gigante es de metal negro con un picado en blanco muy característico y para guardarse suele colgarse en la pared creando una silueta digna de Joan Miró. El fuego puede ser de dos tipos, de gas o de brasa. Si es de gas, las conversaciones girarán entorno a la potencia del mismo. Si es de brasa, las conversaciones sobre como hacer brasas serán limítrofes con el infinito. Tanto con gas como con brasas, el proceso de la paella suele ser muy sucio (humo, cenizas, salpicaduras de aceite), necesita espacio, ventilación y previsión de manchas de aceite. Mientras el líder cocina, vendrá y se irá gente que no hace ni huevo mientras opina y le dice que debe hacer. Los más atrevidos cogerán su cucharón y le removerán su delicada receta sin miramientos. El punto de sal pasará del disgusto al drama. Una cuchara con caldo pasará de boca en boca y estas irán soltando opiniones al aire. Un secreto: El punto de sal no existe. Cuando en la paella la carne está ya sofrita, se suele sacar algunas piezas y se reparten entre los comensales a modo de aperitivo.

MIENTRAS TANTO…

Los comensales habrán empezado con … ¿Quieres saber cómo acaba? ¿Si en mi familia los platos se sirven volando? Nos vemos el domingo que viene 🙂 te quiero croissant!

Respira, es domingo.

paella

Carmen Ortega Caro

text, pictures & illustration

Vincent Moustache

@vincentmoustache

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