EL GRAU

 

 

A una historia como a una ciudad, se puede llegar por muchos sitios diferentes.

 

Las ciudades, los pueblos y pedanías de la plana estaban expuestos, como sus gentes, al capricho de un mar bravo y enrarecido, a los vientos que pasan bajos en el llano y a las montañas. Unas montañas que, lejos de proteger, arrasan con las lluvias torrenciales.

Y hace muchos años, los piratas. Al construir las ciudades, estas se erigieron no lejos pero no cerca del mar. Lo justo para poder pescar en él, lo justo para poder prever el ataque de los invasores.

Así nacieron los “Graus”, villas pesqueras en un lugar que no las querían, sin más personalidad que el apellido de la ciudad que las guarda. El Grao de Valencia, el Grao de Xilxes, el Grao de Moncofa, el de Borriana, el de Castellón… y las gentes vieron pronto que los veranos eran, ya sin piratas, mucho más placenteros y edonistas en ellos…

 

Aquel verano Frédéric invitó a sus amigos de París a pasar el verano en una finca de su familia en la playa. Vinieron tres, Salma, Connie y el sombrío Grey, y se sorprendieron de ver tanta luz y tanta belleza tan al sur del mundo. Los padres de Frédéric pasaban el verano en la casa grande, una mansión de principios de siglo, vieja y encantada, no lejos de la primera línea de mar. A Frédéric le dejaron una de las casitas, un palacete muy pequeño de habitaciones hacinadas cubierto de molduras ridículamente lujosas. Aquellas casitas estaban a primera fila del mar, con sus terrazas y sus barandillas, desafiando las olas con sus jardines imposibles que llegaban hasta el mar. Fuentes, baladres y pozos de agua dulce. Aquella que le dejaron a Frédéric era una de las nuevas, recién construida sus dueños decidieron mudarse de región y buscar una torre para pasar los veranos. Frédéric pensó que era perfecta porqué no muy lejos estaba la de Colette.

Artículo originalmente publicado en “LIVING FOR BREAKFAST” en 2018

magazine edited in paris by vincent moustache 2018

Cover: From left to right – Fineta – Tica (my mother) – Núria (My mother’s cousin)

Moncofa beach circa 60’s

Pasar el verano en nuestras playas (Moncofa) empezó en los años 3O por familias que venían de la vecina Vall d’Uixó. Algunas eran ricas familias – su fortuna fue hecha gracias a la exportación de naranjas – y vinieron en busca de calma, un espacio de recreo dónde preparar paellas y pasar el tiempo con amigos en las playas. También el agua de estas playas es rica en Iodo, un buen elemento para tratar enfermedades reumáticas y dermatológicas.

Estas casas llamadas chalets tenían un gran patio y escaleras que daban a un jardín muy largo que llegaba hasta las mismas olas y, algunas casas, incluso disponían de pozos de agua dulce. Algunas muestran ornamentos de modernismo tardío ( e incluso Art Decó). Con el estallido de la Guerra Civil  Española (1936 – 1939), muchas de ellas fueron utilizadas como hospital de campaña o refugio para niños que llegaron a la costa huyendo del frente (especialmente aquellos que venían de Aragón). Hoy en día, estas villas son tesoros de la historia reciente de nuestra ciudad, tanto por su valor histórico como arquitectónico.

MONCOFA DEPARTAMENTO DE TURISMO

 

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